Montessori

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 Seguro has oído este nombre en más de una ocasión, nos gustaría contarte un poco más sobre ella y por qué ha sido un antes y un después en la manera de educar.

 María Montessori nació en Ancona y realizó sus primeros estudios en Roma. En aquel momento la única carrera abierta para mujeres era la de magisterio, pero ella estaba decidida en ser médico, y así fue que luego de diferentes tipos de dificultades sociales y económicas, a sus 26 años se convirtió en la primera mujer médica de Italia. Su primer trabajo fue haciendo prácticas en el hospital psiquiátrico y es aquí donde comienza su interés por los niños con capacidades diferentes, en esa época tratados como enfermos mentales. 

Su carrera

 Nunca dejó de estudiar, siguió especializándose en psicología y psicopedagogía y gracias a la situación que atravesaba en ese momento Italia pudo hacer avances muy grandes en sus investigaciones. En 1907 inauguró La Casa de los Niños en San Lorenzo que ayudó en sus estudios y a poner en práctica los distintos métodos en los cuales ya venía trabajando. Ella hacía referencia en que la salud mental de los niños era más de carácter psicológico que médico y fue así que su búsqueda por una pedagogía que fuera eficiente para educar la llevó por Londres, Holanda, Francia, América, las Indias. Mientras estuvo en Francia conoció a Itard y Seguin quienes fueron pilares importantes para el desarrollo de sus primeros métodos experimentales, los cuales dieron grandes resultados en el dominio de la escritura y la lectura.

El Método Montessori

 Montessori plantea una pedagogía que estudia experimentalmente el proceso del desarrollo con respecto al conocimiento, no pretende instaurar ideas en los niños sin más, sino dejar a los mismos manifestar sus propios intereses y servirles de guía en todo el camino de la educación. Reprocha a la escuela de ese entonces por los métodos utilizados y establece que es más efectivo y conveniente partir de lo que ya tiene el niño para desarrollar, desde el principio, comenzando por los sentidos, luego las ciencias hasta llegar a la creación de las ideas abstractas.

 Todo lo explicado nos lleva a entender cómo y por qué evolucionó el método Montessori con tanto éxito. Podemos practicarlo con cualquier infante, ya que se basa en apelar a los conocimientos que este posee y reforzarlos, ayudarlos a comprender desde la experiencia. Fue un éxito en cuanto al aprendizaje de la escritura y la lectura como en las libertades ofrecidas para el libre desarrollo de los niños 

   “Al elegir espontáneamente su trabajo y repetir el ejercicio elegido, el niño desarrolla la conciencia de sus actos. Lo que en un principio era un impulso vital, se convierte en un acto deseado. El niño actúa primero en forma instintiva, después consciente y voluntariamente”

Maria Montessori

Educar con libertad

 Se le enseña y educa al niño basándonos en la libertad y la disciplina, que aprendemos con el método Montessori, que pueden ir de la mano. Si comprendemos los tiempos del niño, si lo acompañamos, cuando siente la energía o curiosidad por aprender algo nuevo y lo incentivamos en el proceso, colaboramos con su disciplina interior y así le es más fácil a la hora de regirse por una disciplina establecida externamente. Lo que quiere lograr Montessori es la independencia educativa de una forma natural, no dejar al niño solo, pero tampoco que el adulto intervenga para solucionarle los problemas, el adulto debe permanecer como guía y dejar que el infante experimente su propia experiencia con el medio.  También es una manera de ayudarlos a la hora de socializar.

   En el método Montessori también se realizaban actividades en grupo, desde el cuidado de las plantas hasta un juego que se llamaba “La lección del silencio”. Estas actividades grupales enseñaban al niño también a relacionarse con los demás infantes, a tomar decisiones, a intervenir en manifiestos y sobre todo a vivir en la sociedad y estar preparado para lo que ella nos ofrece. 

  Montessori quiere lograr que a través de diferentes ejercicios el niño se sienta libre, que exprese su movimiento, su energía y sus intereses. Llegó a afirmar en algún momento que la necesidad de actuar en los niños es casi mayor que la de alimentarse, por lo que, hay que dejarlos expresarse. Acompañamos y despertamos sus sentidos, su curiosidad, pero de una manera ordenada, se los guía y les brindamos las herramientas para que solos puedan sacar conclusiones de las decisiones que han de tomar para la obtención de diferentes objetivos y que este aprendizaje los pueda acompañar el resto de su vida. 

  Esta manera de educar se puede aplicar a todo tipo de niños, y al darles esta libertad está comprobado que se obtienen gratos resultados. No todas las infancias son iguales, debemos permanecer permeables a las necesidades que nos exponen. 

Masmarco y el Método Montessori

Por eso en Masmarco educamos utilizando, en muchos casos, el Método Montessori, porque nos gusta ver a los más pequeños evolucionar y desarrollarse reutilizando gracias a sus propios esfuerzos y alimentar así su curiosidad por el mundo que los rodea. Resulta estimulante lograr avances a través de la diversión y la independencia, siempre educando y brindando las herramientas necesarias para alcanzar lo que el más pequeño se proponga.

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